miércoles, 21 de noviembre de 2012

Fin del cuento de hadas.

Sinceramente, hoy ya he hablado y escrito demasiado de este tema, pero necesito escribir todas mis ideas aquí.

Definitivamente me he cansado de merecer algo mejor y no tenerlo. Me he cansado de esperar a que cambies, a que te des cuenta.  No quiero andar con pies de plomo con cada cosa que te digo y pedir perdón cuando no tengo la culpa.  Estoy harta de tener que seguirte en tus juegos solo porque es la única manera de que me hagas caso.
Sinceramente, tenías razón, me he dado cuenta de que no eres para mi, no eres lo que buscaba.
Y no voy a mentir, porque nunca lo he hecho. Me has hecho impresionante feliz durante un año y medio, pero ya sabes que últimamente todo ha cambiado. Bueno, realmente tú has cambiado, al menos a mis ojos.
Ya no hay palabras de afecto. Joder, si ni si quiera eres capaz de gastar conmigo una tarde de tu fin de semana. Estoy harta de escusas baratas.
Y me niego a tener una relación basada en el sexo, porque para mi tú eres mucho más importante que un simple revolcón.
Quizás nunca tuvimos la confianza de contarnos las cosas. Quizás nunca me valoré lo suficiente. Siempre me pasa lo mismo, para mí gustarle a alguien es como un imposible porque no considero que valga demasiado la pena, pero a partir de ahora voy a empezar a pensar lo contrario.
Ya seguiré con esto otro día, porque hoy estoy agotada.
                                                                                                Au revoir.

lunes, 12 de noviembre de 2012

"Amor que cubre amor"

Amor que cubre amor.
Ni más ni menos que de esta forma ha definido uno de nuestros mejores amigos tu manera de actuar.

Hace casi un mes que te abriste ante mi, que me lloraste, que te liberaste. Al fin me dijiste lo que sientes. Mi mejor amigo está enamorado de mi.
Creo que no podía imaginarme la magnitud de esta putada cuando estábamos hablando. Me decías que no podías abandonar a tu novia porque no querrías cargar tú solo con el peso del amor. Yo pregunté de qué amor hablabas, si por ella no sentías absolutamente nada y, mientras las malditas lágrimas recorrían esas mejillas que tantas y tantas veces he besado me dijiste que a quién quieres es a mi. Mi garganta hacía rato que se estaba enredando y en ese momento abriste todas las fuentes habidas y por haber. Nos fundimos en el abrazo que más hemos necesitado el uno del otro nunca, yo no podía parar de llorar, porque era injusto.
Con toda mi niñez e inocencia te solté : "Pero es que yo no quiero que me quieras..." Y tú no pudiste evitar reírte y decir que tú tampoco lo querías. Pero bien sé que eso no se elije, que surge y después ya no hay vuelta atrás, si no un nuevo principio.

Nadie escoge su amor,
nadie el momento,
ni el sitio,
ni la edad,
ni a la persona.

Te juré que nada iba a cambiar, que yo sigo siendo yo y te quiero por encima de todo. Y todo iba bien...
Esta semana has estado muy lejos de mi aunque estuviésemos sentados en el mismo banco. He notado como no me abrazabas y como me rehuías, te juro que jamás me habías hecho sentir tan sola y vacía.
Pero eso ha cambiado hoy al llegar a clase. Te he visto y me he lanzado a tus brazos porque necesitaba de tu calor, y para mi sorpresa has respondido con una sonrisa y apretando mi ya de por si fuerte abrazo. Me has hecho sentir genial, me has hecho sentir tu enana de siempre.

Por otra parte ahora viene la cortina de humo con la que te cubres.
María, la llaman.  La que juega con los tíos, otra con cara de ángel. Espero que te haga feliz, no como tu último ángel.

Nunca olvides que soy yo quién te quiere de manera incondicional.