No sé muy bien por qué razón sigo aquí. No sé explicar qué me aportas, no sé explicar qué me haces sentir. Lo único que sé es que hablar contigo me alegra los días, las noches y las peores tardes.
Supongo que me he prometido a mi misma que esta vez voy a arriesgarlo todo por seguir lo que el corazón me dice, que por una vez no voy a coger el camino fácil y que voy a aguantar todos los días malos que vengan con la esperanza de que un día tú los conviertas en paraíso.
Quizás es porque me alegra el simple hecho de que tú me hables primero, o que llevemos tres meses y medio sin poder estar sin hablarnos a diario. No sé qué clase de embrujo es este, pero aún sin verte me siento tuya.
Y claro que el mundo está lleno de chicos guapos a los que me encantaría besar, pero, ¿quién sino tú? Eres el único al que realmente deseo besar en cada pestañeo, el único por el que llevo meses sin pensar en la posibilidad de nadie más, el único que me forma este nudo en la garganta.
Estoy casi segura de que no eres para mi, de que nunca querrás lo que yo. Y no tengo ni idea de lo que hay en tu cabeza o tu corazón, sólo sé que me hablas, que te ríes, que me piensas aunque sea una hora al día; y supongo que eso me basta.
Y supongo que sabes que quiero más, y supongo que espero que algún día tú también. Que ya me llamarás, que ya me abrazarás, que ya me besarás y no querrás dejar de hacerlo.
Que estoy segura de que nunca nadie te ha echado tanto de menos como yo en estos escasos meses. Que estoy segurísima de que nunca nadie ha deseado con tanta fuerza verte y estar a tu lado.
Y ...
Make a wish.
Que algún día te des cuenta de lo que eres para mi. ¿Quién, sino tú?
viernes, 20 de noviembre de 2015
miércoles, 7 de octubre de 2015
Que me hable claro y me bese oscuro, con los ojos cerrados.
Vale, puede que no fuese la noche ideal, el sitio ideal ni las condiciones ideales. Pero si sé que la compañía y todos los sentimientos que ahí vibraron fueron, son y serán totalmente perfectos.
Después de hincharme de llorar y autonombrarme reina de las tontas decidí levantarme del suelo y volver a esa cola llena de niñatos borrachos, que al igual que yo, a las putas 3 de la mañana quieren entrar a la Fucking Rebel Bingo. Sin dejar que pasasen ni 5 minutos desde mi férrea decisión de olvidarte, vienes. Tambaleándote, borracho como una cuba, apoyado en Dani y con una sonrisa de imbécil integral. Decides que es gracioso echarme el brazo por encima y me aparto, en más de una ocasión. Tú te extrañas como si de verdad no te hubieses dado ni cuenta en estos dos meses de que estoy loca por ti y que tú no haces más que marearme. Finalmente supongo que acepté, tampoco lo recuerdo con nitidez. Después decidí apartarme de tu lado, ya que si te noto cerca me absorbes por completo.
Entramos al local y hago que todos te esperen, claro, mi cabeza es incapaz de tomar una decisión sin tu sonrisa enfrente. Decido guiaros a todos hasta el baño a sabiendas de que jamás he estado ahí, y no paro de mirar atrás por si tu cabeza deja de asomar entre tanta multitud sin importancia. Llegamos, tomamos aire y seguimos nuestro camino hasta el escenario. Tonta de mi que no nota que hace rato que no estás. Agobio. Cojo el móvil con prisas y ya hay un mensaje tuyo, en idioma Larios : "Guardarropa." Intento convencer a unos cuantos para ir a buscarte, y me toca ir sola. Justo en el sitio acordado aparece tu silueta, junto a otras dos. "Vaya panda de borrachos" pienso para mi misma, pero cómo os quiero. Noto que estás fatal, apenas puedes mantenerte en pie y resulta que, como era de esperar, has vomitado en los baños públicos y asquerosos de esa nave poligonera. Casi que te obligo a apartarte a un lado y apoyarte en una pared, ya que apenas eres capaz de sostenerte en pie o de ver nada. Estás sudando, poniendo muecas desastrosas e intentando apoyarte en mi.
Joder, Migue... Claro que no soy de piedra y acepto encantada tus brazos alrededor de mi cuello y tu frente en mi hombro. Después de unos 20 minutos así, en los que te enredo la chaqueta a la cadera para que dejes de sudar, en los que no sé qué hacer para que te sientas mejor, en los que simplemente te sigo abrazando y respiro a tu ritmo. Tú decides buscarme, la boca, los labios, el corazón, y me niego. Ya sabes que he decidido hacerme la dura, joder. Y me miras, y siento que no sabes donde estás, que no tienes ni idea de lo que ocurre a nuestro alrededor pero que tienes una única cosa clara en la cabeza. Y vuelves a la carga, disparando donde más débil soy, y cuando estamos a dos milímetros me detengo. Espero que tú tomes la decisión y termines el trayecto y, joder, claro que lo haces, y me siento morir. Siento tu calor un par de segundos, tu lengua húmeda contra la mía y siento que me voy a desmayar yo también. Me alejo, porque no es el lugar ni el momento. Te siento en el suelo y te mareas aún más si cabe. Te levantas de un salto y me guardo los detalles de lo que haces. Simplemente diré que me asomé a ver si seguías vivo y te tapaste la cara, eres tan dulce y tímido incluso vomitando Larios en el suelo de una puta discoteca.
Como es obvio te echan de allí, y tú miras atrás para que no te deje solo. Imbécil, ni en un millón de años. Te siento en un escalón al que podemos llamar casa, ya que vivimos allí como 3 horas sin apenas movernos. Ni si quiera sé cómo ordenar la sucesión de flechas al corazón que sufrí allí, no sé cómo describir esos sentimientos, sólo sé que te sentí mío, sentí que te importaba de verdad por primera vez después de tantas lágrimas.
Tú sólo querías dormir y trás dejarte acostado en el suelo usé tu culo de almohada. No estaba cansada, sólo era un sueño por cumplir, jeje. Después de un rato empezaba a preocuparme así que te levantaba del suelo y hacía que te activases un poco. Me senté detrás de ti y abracé tu espalda como pude (pf, podría dormir en ese colchón cada noche sin notar la diferencia con mi cama), derrepente giraste la cabeza y me miraste como un gatito peleón, sonreíste bonito (como si pudieses hacerlo de otra forma) y me rodeaste entera con tus brazos de una forma tan especial que creí que serias capaz de subirme hasta la luna y dormir juntos allí. Te estiraste por completo y apoyaste tu cabeza en lo más blando de mí. Como comprenderás me puse como un tomate, pero al verte sonreír con los ojos cerrados me di cuenta que no tenía un hombre entre los brazos, sino un niño cariñoso deseando estar en su cama. Esto pasó otro par de veces ya que mi cuerpecito no aguanta tus noventa kilos de gimnasio sin empujarte un par de veces a la acera para poder descansar. Y en una de estas besaste tu almohada, como un niño juguetón agradeciéndome a caricias que no me moviese de tu lado. Yo no sabía donde meterme, así que simplemente sonreí como una tonta. Bien avanzada la noche me sonó el móvil, estábamos túyyo (todo junto, porque estábamos así de pegados) sentados en el escalón acariciando y besándonos las manos, en el puto paraíso, joder. A lo que iba, sonó el móvil y era él, cómo no. Pareceré una insensible pero me dijo un montón de cosas de las que no me acuerdo o que me importan una mierda, porque te tenía ahí a mi lado y sólo quería seguir así un poquito más de eternidad. Tú te diste cuenta de que no te estaba mirando, y te acercaste aún más si cabe, a entremeter tus narices entre mis rizos, a besarme el cuello como los príncipes de los cuentos. No me giré hacia ti porque iba a ser inevitable que se me notase en la voz si veía tu sonrisa por casualidad, pero colgué rápido, antes de que el corazón me odiase un poco más. Y te miré, y tú ya me estabas mirando, y agaché mi cabeza para ponerla junto a la tuya. Ambos metimos la nariz y la mirada en los huecos de tus rodillas y volvimos a acariciarnos como antes. Tú me besabas las manos y yo suspiraba por no poderme quedar a vivir ahí el resto de la vida. Después pasaste a acariciarme las rodillas (el mejor tour turístico que me han hecho en la vida), no te importó pincharte las yemas de los dedos porque no paraste en un buen rato, en el que yo me encontré flotando entre nubes y en el que sentí que todos los seres vivos e inertes de este planeta debían tenerme envidia por poder sentir tu roce tan cerca de mi alma.
Cuando el reloj iba a marcar las seis y media de la mañana decidí que debíamos irnos o haríamos el camino a casa a plena luz del día. Y qué camino. Al principio necesitabas ir apoyado en mi, pero pronto pasé de ser una muleta a alguien importante al que abrazar. Aún me acariciabas la mano si por casualidad se nos juntaban, y nos paramos a abrazarnos cada vez que sentíamos la necesidad. Me guiaste por el camino largo a casa, y a mi me gusta pensar que simplemente querías estar más tiempo caminando conmigo. Aunque esa noche tú habías sido el desprotegido quisiste acompañarme a casa, y quedarte hablando conmigo hasta que el sol había salido totalmente. Apenas recordabas nada ya entonces, y menos recuerdas ahora, pero sé que tu mirada era real, que tus caricias venían del corazón y que, a las putas ocho y media de la mañana me miraste pidiéndome un beso. Y después de ese me largué, mirando hacia atrás cada 10 segundos sabiendo que ahí estabas tú, mirándome con esa sonrisa de "por favor, vuelve aquí". Y no volví, no por falta de ganas, sino porque me sobra tiempo para regalarte, y quería que sintieses lo que es verme marchar. Joder, no voy a poder olvidar esa carita asomándose a escondidas entre las rejas mirándome sonreírte.
Sé que no fue la cita perfecta de enamorados, y que ahora tengo el corazón más anudado que hace dos semanas, pero me quedo con lo bueno. Con que sentí todo tan real que tiene que serlo. Con el deseo de que algún día mi rutina sean tus caricias y tus ojos en blanco al dormir.
Make a wish. Que desee tanto como yo estar abrazados.
Después de hincharme de llorar y autonombrarme reina de las tontas decidí levantarme del suelo y volver a esa cola llena de niñatos borrachos, que al igual que yo, a las putas 3 de la mañana quieren entrar a la Fucking Rebel Bingo. Sin dejar que pasasen ni 5 minutos desde mi férrea decisión de olvidarte, vienes. Tambaleándote, borracho como una cuba, apoyado en Dani y con una sonrisa de imbécil integral. Decides que es gracioso echarme el brazo por encima y me aparto, en más de una ocasión. Tú te extrañas como si de verdad no te hubieses dado ni cuenta en estos dos meses de que estoy loca por ti y que tú no haces más que marearme. Finalmente supongo que acepté, tampoco lo recuerdo con nitidez. Después decidí apartarme de tu lado, ya que si te noto cerca me absorbes por completo.
Entramos al local y hago que todos te esperen, claro, mi cabeza es incapaz de tomar una decisión sin tu sonrisa enfrente. Decido guiaros a todos hasta el baño a sabiendas de que jamás he estado ahí, y no paro de mirar atrás por si tu cabeza deja de asomar entre tanta multitud sin importancia. Llegamos, tomamos aire y seguimos nuestro camino hasta el escenario. Tonta de mi que no nota que hace rato que no estás. Agobio. Cojo el móvil con prisas y ya hay un mensaje tuyo, en idioma Larios : "Guardarropa." Intento convencer a unos cuantos para ir a buscarte, y me toca ir sola. Justo en el sitio acordado aparece tu silueta, junto a otras dos. "Vaya panda de borrachos" pienso para mi misma, pero cómo os quiero. Noto que estás fatal, apenas puedes mantenerte en pie y resulta que, como era de esperar, has vomitado en los baños públicos y asquerosos de esa nave poligonera. Casi que te obligo a apartarte a un lado y apoyarte en una pared, ya que apenas eres capaz de sostenerte en pie o de ver nada. Estás sudando, poniendo muecas desastrosas e intentando apoyarte en mi.
Joder, Migue... Claro que no soy de piedra y acepto encantada tus brazos alrededor de mi cuello y tu frente en mi hombro. Después de unos 20 minutos así, en los que te enredo la chaqueta a la cadera para que dejes de sudar, en los que no sé qué hacer para que te sientas mejor, en los que simplemente te sigo abrazando y respiro a tu ritmo. Tú decides buscarme, la boca, los labios, el corazón, y me niego. Ya sabes que he decidido hacerme la dura, joder. Y me miras, y siento que no sabes donde estás, que no tienes ni idea de lo que ocurre a nuestro alrededor pero que tienes una única cosa clara en la cabeza. Y vuelves a la carga, disparando donde más débil soy, y cuando estamos a dos milímetros me detengo. Espero que tú tomes la decisión y termines el trayecto y, joder, claro que lo haces, y me siento morir. Siento tu calor un par de segundos, tu lengua húmeda contra la mía y siento que me voy a desmayar yo también. Me alejo, porque no es el lugar ni el momento. Te siento en el suelo y te mareas aún más si cabe. Te levantas de un salto y me guardo los detalles de lo que haces. Simplemente diré que me asomé a ver si seguías vivo y te tapaste la cara, eres tan dulce y tímido incluso vomitando Larios en el suelo de una puta discoteca.
Como es obvio te echan de allí, y tú miras atrás para que no te deje solo. Imbécil, ni en un millón de años. Te siento en un escalón al que podemos llamar casa, ya que vivimos allí como 3 horas sin apenas movernos. Ni si quiera sé cómo ordenar la sucesión de flechas al corazón que sufrí allí, no sé cómo describir esos sentimientos, sólo sé que te sentí mío, sentí que te importaba de verdad por primera vez después de tantas lágrimas.
Tú sólo querías dormir y trás dejarte acostado en el suelo usé tu culo de almohada. No estaba cansada, sólo era un sueño por cumplir, jeje. Después de un rato empezaba a preocuparme así que te levantaba del suelo y hacía que te activases un poco. Me senté detrás de ti y abracé tu espalda como pude (pf, podría dormir en ese colchón cada noche sin notar la diferencia con mi cama), derrepente giraste la cabeza y me miraste como un gatito peleón, sonreíste bonito (como si pudieses hacerlo de otra forma) y me rodeaste entera con tus brazos de una forma tan especial que creí que serias capaz de subirme hasta la luna y dormir juntos allí. Te estiraste por completo y apoyaste tu cabeza en lo más blando de mí. Como comprenderás me puse como un tomate, pero al verte sonreír con los ojos cerrados me di cuenta que no tenía un hombre entre los brazos, sino un niño cariñoso deseando estar en su cama. Esto pasó otro par de veces ya que mi cuerpecito no aguanta tus noventa kilos de gimnasio sin empujarte un par de veces a la acera para poder descansar. Y en una de estas besaste tu almohada, como un niño juguetón agradeciéndome a caricias que no me moviese de tu lado. Yo no sabía donde meterme, así que simplemente sonreí como una tonta. Bien avanzada la noche me sonó el móvil, estábamos túyyo (todo junto, porque estábamos así de pegados) sentados en el escalón acariciando y besándonos las manos, en el puto paraíso, joder. A lo que iba, sonó el móvil y era él, cómo no. Pareceré una insensible pero me dijo un montón de cosas de las que no me acuerdo o que me importan una mierda, porque te tenía ahí a mi lado y sólo quería seguir así un poquito más de eternidad. Tú te diste cuenta de que no te estaba mirando, y te acercaste aún más si cabe, a entremeter tus narices entre mis rizos, a besarme el cuello como los príncipes de los cuentos. No me giré hacia ti porque iba a ser inevitable que se me notase en la voz si veía tu sonrisa por casualidad, pero colgué rápido, antes de que el corazón me odiase un poco más. Y te miré, y tú ya me estabas mirando, y agaché mi cabeza para ponerla junto a la tuya. Ambos metimos la nariz y la mirada en los huecos de tus rodillas y volvimos a acariciarnos como antes. Tú me besabas las manos y yo suspiraba por no poderme quedar a vivir ahí el resto de la vida. Después pasaste a acariciarme las rodillas (el mejor tour turístico que me han hecho en la vida), no te importó pincharte las yemas de los dedos porque no paraste en un buen rato, en el que yo me encontré flotando entre nubes y en el que sentí que todos los seres vivos e inertes de este planeta debían tenerme envidia por poder sentir tu roce tan cerca de mi alma.
Cuando el reloj iba a marcar las seis y media de la mañana decidí que debíamos irnos o haríamos el camino a casa a plena luz del día. Y qué camino. Al principio necesitabas ir apoyado en mi, pero pronto pasé de ser una muleta a alguien importante al que abrazar. Aún me acariciabas la mano si por casualidad se nos juntaban, y nos paramos a abrazarnos cada vez que sentíamos la necesidad. Me guiaste por el camino largo a casa, y a mi me gusta pensar que simplemente querías estar más tiempo caminando conmigo. Aunque esa noche tú habías sido el desprotegido quisiste acompañarme a casa, y quedarte hablando conmigo hasta que el sol había salido totalmente. Apenas recordabas nada ya entonces, y menos recuerdas ahora, pero sé que tu mirada era real, que tus caricias venían del corazón y que, a las putas ocho y media de la mañana me miraste pidiéndome un beso. Y después de ese me largué, mirando hacia atrás cada 10 segundos sabiendo que ahí estabas tú, mirándome con esa sonrisa de "por favor, vuelve aquí". Y no volví, no por falta de ganas, sino porque me sobra tiempo para regalarte, y quería que sintieses lo que es verme marchar. Joder, no voy a poder olvidar esa carita asomándose a escondidas entre las rejas mirándome sonreírte.
Sé que no fue la cita perfecta de enamorados, y que ahora tengo el corazón más anudado que hace dos semanas, pero me quedo con lo bueno. Con que sentí todo tan real que tiene que serlo. Con el deseo de que algún día mi rutina sean tus caricias y tus ojos en blanco al dormir.
Make a wish. Que desee tanto como yo estar abrazados.
lunes, 24 de agosto de 2015
A ver si hay alguien en éste puto mundo que me sepa querer bien.
Y como si nada decides regresar.
Cuando ya ha pasado el dolor, cuando sonrío al teléfono y no es por ti. Cuando empiezo a pensar que hay algo ahí fuera para mi; vuelves.
Vuelves para llorarme, para hacerme promesas, para pedir perdón. Y no sé si quiero que vuelvas.
Sería tan sencillo elegirte, tu familia, tu casa, tu cama, tus besos. Me lo sé todo de memoria y sé lo cómodo que sería volver a eso.
Sin embargo tengo un nudo. Unas ganas de que aparezca un nombre en la pantalla. "Miguel". Es difícil de describir lo que tengo dentro ahora mismo.
Sólo sé que es su olor el que me hace cosquillas dentro de la nariz, y que es su sonrisa la que me pone tonta, y que quiero ver todo lo que hay en su interior y sacarlo para que el mundo vea que es precioso, sí, también por dentro.
Y mira que me hace sufrir. Su tristeza y su miedo me clavan en la mierda, porque quizás nunca me quiera así. Quizás estoy renunciando a un amor a medida por uno que me va tres tallas más grande. Pero lo necesito. Quiero saber si es real, si esto puede funcionar.
Estoy harta de consejos que no me aclaran nada, de que me digan que merezco algo mejor cuando no tienen ni idea. Sí que me merezco que me quieran bien, lo sé de sobra. ¿Y si él sabe cómo? ¿Y si dos corazones hechos trizas componen uno enorme que no vuelva a romperse? No sé, joder.
Me da miedo que no me de nada. Me da miedo que no haya tardes de sofá, ni duchas, ni noches. Pero no por eso voy a dejarlo escapar. No voy a coger el camino fácil, porque sólo por el difícil se llega al verdadero destino.
Asier, si eres mi destino llegaré. Si nuestros corazones están unidos esto no se irá, si no que resurgirá. Pero y si no, yo no pierdo más el tiempo sin cosquillas en la barriga.
Make a wish. Que su nombre empiece con un "Mi" de posesión.
Cuando ya ha pasado el dolor, cuando sonrío al teléfono y no es por ti. Cuando empiezo a pensar que hay algo ahí fuera para mi; vuelves.
Vuelves para llorarme, para hacerme promesas, para pedir perdón. Y no sé si quiero que vuelvas.
Sería tan sencillo elegirte, tu familia, tu casa, tu cama, tus besos. Me lo sé todo de memoria y sé lo cómodo que sería volver a eso.
Sin embargo tengo un nudo. Unas ganas de que aparezca un nombre en la pantalla. "Miguel". Es difícil de describir lo que tengo dentro ahora mismo.
Sólo sé que es su olor el que me hace cosquillas dentro de la nariz, y que es su sonrisa la que me pone tonta, y que quiero ver todo lo que hay en su interior y sacarlo para que el mundo vea que es precioso, sí, también por dentro.
Y mira que me hace sufrir. Su tristeza y su miedo me clavan en la mierda, porque quizás nunca me quiera así. Quizás estoy renunciando a un amor a medida por uno que me va tres tallas más grande. Pero lo necesito. Quiero saber si es real, si esto puede funcionar.
Estoy harta de consejos que no me aclaran nada, de que me digan que merezco algo mejor cuando no tienen ni idea. Sí que me merezco que me quieran bien, lo sé de sobra. ¿Y si él sabe cómo? ¿Y si dos corazones hechos trizas componen uno enorme que no vuelva a romperse? No sé, joder.
Me da miedo que no me de nada. Me da miedo que no haya tardes de sofá, ni duchas, ni noches. Pero no por eso voy a dejarlo escapar. No voy a coger el camino fácil, porque sólo por el difícil se llega al verdadero destino.
Asier, si eres mi destino llegaré. Si nuestros corazones están unidos esto no se irá, si no que resurgirá. Pero y si no, yo no pierdo más el tiempo sin cosquillas en la barriga.
Make a wish. Que su nombre empiece con un "Mi" de posesión.
domingo, 17 de mayo de 2015
Au revoir.
4 de mayo de 2015, sin necesidad de ir más lejos.
Después de luchar por mantener la ilusión a flote, después de todos los textos escritos entre sonrisas y lágrimas de alegría, ha llegado el momento de decir adiós entre lágrimas amargas al que yo creía compañero de por vida.
Han llegado los días de angustia, de odiar a mi corazón por seguir sintiendo tan fuerte algo que para ti no tiene futuro.
Siento haber deseado con tantas ganas jamás alejarme de ti, y ahora me odio por cada instante que no disfruté de tu olor, tu compañía o tus abrazos. Porque ya nunca van a volver a ser los mismos.
Los abrazos con pena, respirando ansiosa un poco de tu olor, después de todo el día a más de 2 centímetros
Siento ser egoísta y desear que te arrepientas de tus decisiones. Siento querer quitarte tus ansias de vivir lejos de mi abrazo. Odio estar triste todo el rato y tener esperanzas por algo que ya no va a volver. Siento no saber si me hace más daño verte o no hacerlo. Y verte y hacer como si todo fuese bien, como si al llegar a casa no volviera a sentir lo mismo. Como si no desease a cada instante que te dejaras llevar por el magnetismo de nuestras almas.
Nunca hemos sabido estar separados, pasamos de ser desconocidos a querernos como hermanos, y luego con locura. Y ahí me he quedado estancada, en la locura de tu risa, en que tus miradas sean todas para mi.
No sé cómo se le dice adiós a lo que más quieres, y más cuando no se va, sólo se aleja lo suficiente para que escueza a cada instante.
No sé cómo se vive al lado de la persona indicada, pero sin rozarla.
Au revoir, mi para siempre.
Después de luchar por mantener la ilusión a flote, después de todos los textos escritos entre sonrisas y lágrimas de alegría, ha llegado el momento de decir adiós entre lágrimas amargas al que yo creía compañero de por vida.
Han llegado los días de angustia, de odiar a mi corazón por seguir sintiendo tan fuerte algo que para ti no tiene futuro.
Siento haber deseado con tantas ganas jamás alejarme de ti, y ahora me odio por cada instante que no disfruté de tu olor, tu compañía o tus abrazos. Porque ya nunca van a volver a ser los mismos.
Los abrazos con pena, respirando ansiosa un poco de tu olor, después de todo el día a más de 2 centímetros
Siento ser egoísta y desear que te arrepientas de tus decisiones. Siento querer quitarte tus ansias de vivir lejos de mi abrazo. Odio estar triste todo el rato y tener esperanzas por algo que ya no va a volver. Siento no saber si me hace más daño verte o no hacerlo. Y verte y hacer como si todo fuese bien, como si al llegar a casa no volviera a sentir lo mismo. Como si no desease a cada instante que te dejaras llevar por el magnetismo de nuestras almas.
Nunca hemos sabido estar separados, pasamos de ser desconocidos a querernos como hermanos, y luego con locura. Y ahí me he quedado estancada, en la locura de tu risa, en que tus miradas sean todas para mi.
No sé cómo se le dice adiós a lo que más quieres, y más cuando no se va, sólo se aleja lo suficiente para que escueza a cada instante.
No sé cómo se vive al lado de la persona indicada, pero sin rozarla.
Au revoir, mi para siempre.
miércoles, 4 de febrero de 2015
Vive mirando una estrella.
¿Cómo voy a escribir en una frase
texto
novela
trilogía
siete libros con sus ocho películas
todo lo que hay dentro de mi
moviéndose por ti?
Tu pelo despeinado, las palabras sencillas que dicen justo lo que estás pensando, los gestos sinceros.
Cada una de tus cualidades crea en mi un sentimiento que no voy a intentar plasmar, porque (además de imposible) me lo guardo para mis suspiros y los susurros en tu oído.
Son casi dos años de sentimientos enmarañados e inquietos. Aunque tú me digas que nos habríamos encontrado de cualquier otro modo, yo creo que nuestro amor es fruto de una sucesión de infortunios que ambos vivimos por separado, y que nos han conducido al lugar con más magia del planeta: Tu cama, el 26 de Febrero de 2013.
¡Buah! Todo lo que escribo parece feo al compararlo con mis recuerdos. Tampoco importa tanto plasmarlo aquí, siempre que tú lo tengas presente en el corazón, siempre que mi presencia te provoque cosquillas y mareos, mientras sigamos contagiándonos la sonrisa.
And I already have found what I'm not looking for.
texto
novela
trilogía
siete libros con sus ocho películas
todo lo que hay dentro de mi
moviéndose por ti?
Tu pelo despeinado, las palabras sencillas que dicen justo lo que estás pensando, los gestos sinceros.
Cada una de tus cualidades crea en mi un sentimiento que no voy a intentar plasmar, porque (además de imposible) me lo guardo para mis suspiros y los susurros en tu oído.
Son casi dos años de sentimientos enmarañados e inquietos. Aunque tú me digas que nos habríamos encontrado de cualquier otro modo, yo creo que nuestro amor es fruto de una sucesión de infortunios que ambos vivimos por separado, y que nos han conducido al lugar con más magia del planeta: Tu cama, el 26 de Febrero de 2013.
¡Buah! Todo lo que escribo parece feo al compararlo con mis recuerdos. Tampoco importa tanto plasmarlo aquí, siempre que tú lo tengas presente en el corazón, siempre que mi presencia te provoque cosquillas y mareos, mientras sigamos contagiándonos la sonrisa.
And I already have found what I'm not looking for.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)