Hoy me apetece soltar un poco de arcoiris por los dedos.
Recordar el bien que me haces y olvidar un poco el pasado.
A veces tengo miedo a que mis recuerdos con él sean más mágicos que contigo por el simple hecho de haber sido el primero, de tener 14 años.
Pero lo cierto es que tus ojos son magia, tu sonrisa mi aire y tus malditas caricias ponen en marcha mis latidos. Que cada palabra que me dices es poesía, y que cada carcajada deja por los suelos a Neruda.
Tengo miedo de disipar tu magia metiéndome cada día en tu cama y en tu horario, por eso he decidido dejarnos espacio. Quiero que quieras morir por mi, y que verme sea un regalo, no una costumbre.
Ya sabes de sobra que te regalaría mis 24, mis 30 y mis 365.
Que eres la suerte de mi vida, la cuarta hoja de mi trébol, y no voy a perderte; lo tengo bien claro.
En estos momentos no hay un sitio mejor en el mundo que cogida de tu mano, y aunque no vayas a casarte conmigo, voy a darte mis mejores horas.
Porque lo nuestro no es sólo un noviazgo, pequeño; Tenemos una historia que empieza con 12 años, y no cambiaría ni un segundo de ella.
Porque si no estás tú, mi magia no hace efecto.
lunes, 21 de julio de 2014
sábado, 4 de enero de 2014
Te deseo lo mejor a sabiendas de que ya lo tuviste.
La verdad es que nunca podré amar a alguien como a él.
De un modo tan enfermizo, sadomasoquista, hiriente e ilógico. De manera tan incondicional, soportando hasta el más total desprecio y la dominación de mi mente, mis gustos y mis decisiones.
Nunca podré amar a otro como te amé a ti, y eso es el mejor regalo que puedo hacerme.
Gracias por hacerme madurar, primer amor. Sin ti aún seguiría aguantando que me tratasen como si fuese inferior. Si tú no hubieras sido tú, quizás aún no sabría defenderme. Si no hubieras hecho lo que hiciste, aún no sabría enfrentar la verdad sin que se me atragantasen las lágrimas.
Fuiste tú con todos tus actos, todas tus burlas y todo tu desprecio hacia mi lo que me ha hecho ser quién soy, lo que me ha hecho ser tan feliz a día de hoy.
Si tú no hubieras rechazado, ignorado cada muestra de cariño, cada segundo en el que me desviví por ti, porque estuvieses a gusto y por hacerte todo lo feliz que fuese capaz, quizás ahora no valoraría cada gesto amable que tienen conmigo.
Quizás nunca pueda olvidar estos dos años, quizás si que seas irremplazable, quizás no hay nada más cierto que nunca podré volver a amar como te amé a ti. (Que sí amar más.)
Pero ten claro que pude reconstruirme, que puedo sonreír con fuerza cada día, que sólo te pienso en los momentos más bajos y rápidamente mi gente es capaz de sacarme a flote.
Que contigo todo era un croma verde en el que aparecía el cielo despejado, el sol brillando y el arcoiris en todo lo alto; pero cuando realmente te asomas a la ventana caía el diluvio universal.
Pero era demasiado duro de aceptar. Tenías que ser perfecto, porque yo te había elegido como mi primer amor, porque te regalé lo más preciado, pero sólo eras tú.
Perdona por pedirte demasiado, sólo eres tú. Y tú no eras para mi.
De un modo tan enfermizo, sadomasoquista, hiriente e ilógico. De manera tan incondicional, soportando hasta el más total desprecio y la dominación de mi mente, mis gustos y mis decisiones.
Nunca podré amar a otro como te amé a ti, y eso es el mejor regalo que puedo hacerme.
Gracias por hacerme madurar, primer amor. Sin ti aún seguiría aguantando que me tratasen como si fuese inferior. Si tú no hubieras sido tú, quizás aún no sabría defenderme. Si no hubieras hecho lo que hiciste, aún no sabría enfrentar la verdad sin que se me atragantasen las lágrimas.
Fuiste tú con todos tus actos, todas tus burlas y todo tu desprecio hacia mi lo que me ha hecho ser quién soy, lo que me ha hecho ser tan feliz a día de hoy.
Si tú no hubieras rechazado, ignorado cada muestra de cariño, cada segundo en el que me desviví por ti, porque estuvieses a gusto y por hacerte todo lo feliz que fuese capaz, quizás ahora no valoraría cada gesto amable que tienen conmigo.
Quizás nunca pueda olvidar estos dos años, quizás si que seas irremplazable, quizás no hay nada más cierto que nunca podré volver a amar como te amé a ti. (Que sí amar más.)
Pero ten claro que pude reconstruirme, que puedo sonreír con fuerza cada día, que sólo te pienso en los momentos más bajos y rápidamente mi gente es capaz de sacarme a flote.
Que contigo todo era un croma verde en el que aparecía el cielo despejado, el sol brillando y el arcoiris en todo lo alto; pero cuando realmente te asomas a la ventana caía el diluvio universal.
Pero era demasiado duro de aceptar. Tenías que ser perfecto, porque yo te había elegido como mi primer amor, porque te regalé lo más preciado, pero sólo eras tú.
Perdona por pedirte demasiado, sólo eres tú. Y tú no eras para mi.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)