miércoles, 15 de junio de 2016

I will follow you.

No sé si alguna vez podré explicar lo que siento cuando me acaricias, o cuando me revuelves el pelo porque eres incapaz de dejar las manos quietas mientras nos besamos.
Que por más que lo intente nunca seré capaz de expresar la felicidad que me invade cuando abro los ojos y los tuyos ya me están mirando. O cuando alargo la mano para tocarte en plena desnudez y me encajo a la perfección en el hueco de tu pecho.
No creo que nadie pueda entender de qué manera me rompe por dentro estar obligada a echar de menos tus besos, tu sonrisa y tu olor. Ni la euforia que representa que nunca jamás tengamos que volver a despedirnos.
Es tan sólo un mes y medio. Estamos gilipollas. Somos unos peliculeros. En la distancia es muy fácil estar juntos. El día a día si que cuesta.
¿Y a mi qué? ¿Qué coño me importa la opinión de los demás?
Si yo sé lo que tengo dentro y lo que tienes tú. Si veo esa sonrisa cuando nos miramos a los ojos. Si siento esa electricidad cuando nuestras manos se entrelazan.
¿Qué más puedo pedir?
Quizás que esto no acabe nunca, que sigas enamorándote de mi cada amanecer, que nunca dejes de hacerme sonreír y que cada puta bronca acabe en besos y ganas de follar.
Me has llenado de un sentimiento increíble que me sale por la boca si estamos juntos y por los dedos si te tengo lejos. No lo puedo controlar. Simplemente te pienso y se me anuda la garganta.
Quizás nos acabemos de conocer y nos queden mil cosas por vivir y sufrir, pero juro que no hay nada que desee con más ganas.

Make a wish.
Una vida maravillosa de tu mano.