Y como si nada decides regresar.
Cuando ya ha pasado el dolor, cuando sonrío al teléfono y no es por ti. Cuando empiezo a pensar que hay algo ahí fuera para mi; vuelves.
Vuelves para llorarme, para hacerme promesas, para pedir perdón. Y no sé si quiero que vuelvas.
Sería tan sencillo elegirte, tu familia, tu casa, tu cama, tus besos. Me lo sé todo de memoria y sé lo cómodo que sería volver a eso.
Sin embargo tengo un nudo. Unas ganas de que aparezca un nombre en la pantalla. "Miguel". Es difícil de describir lo que tengo dentro ahora mismo.
Sólo sé que es su olor el que me hace cosquillas dentro de la nariz, y que es su sonrisa la que me pone tonta, y que quiero ver todo lo que hay en su interior y sacarlo para que el mundo vea que es precioso, sí, también por dentro.
Y mira que me hace sufrir. Su tristeza y su miedo me clavan en la mierda, porque quizás nunca me quiera así. Quizás estoy renunciando a un amor a medida por uno que me va tres tallas más grande. Pero lo necesito. Quiero saber si es real, si esto puede funcionar.
Estoy harta de consejos que no me aclaran nada, de que me digan que merezco algo mejor cuando no tienen ni idea. Sí que me merezco que me quieran bien, lo sé de sobra. ¿Y si él sabe cómo? ¿Y si dos corazones hechos trizas componen uno enorme que no vuelva a romperse? No sé, joder.
Me da miedo que no me de nada. Me da miedo que no haya tardes de sofá, ni duchas, ni noches. Pero no por eso voy a dejarlo escapar. No voy a coger el camino fácil, porque sólo por el difícil se llega al verdadero destino.
Asier, si eres mi destino llegaré. Si nuestros corazones están unidos esto no se irá, si no que resurgirá. Pero y si no, yo no pierdo más el tiempo sin cosquillas en la barriga.
Make a wish. Que su nombre empiece con un "Mi" de posesión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario