viernes, 20 de noviembre de 2015

¿Quién, sino tú?

No sé muy bien por qué razón sigo aquí. No sé explicar qué me aportas, no sé explicar qué me haces sentir. Lo único que sé es que hablar contigo me alegra los días, las noches y las peores tardes.
Supongo que me he prometido a mi misma que esta vez voy a arriesgarlo todo por seguir lo que el corazón me dice, que por una vez no voy a coger el camino fácil y que voy a aguantar todos los días malos que vengan con la esperanza de que un día tú los conviertas en paraíso.
Quizás es porque me alegra el simple hecho de que tú me hables primero, o que llevemos tres meses y medio sin poder estar sin hablarnos a diario. No sé qué clase de embrujo es este, pero aún sin verte me siento tuya.

Y claro que el mundo está lleno de chicos guapos a los que me encantaría besar, pero, ¿quién sino tú? Eres el único al que realmente deseo besar en cada pestañeo, el único por el que llevo meses sin pensar en la posibilidad de nadie más, el único que me forma este nudo en la garganta.
Estoy casi segura de que no eres para mi, de que nunca querrás lo que yo. Y no tengo ni idea de lo que hay en tu cabeza o tu corazón, sólo sé que me hablas, que te ríes, que me piensas aunque sea una hora al día; y supongo que eso me basta.
Y supongo que sabes que quiero más, y supongo que espero que algún día tú también. Que ya me llamarás, que ya me abrazarás, que ya me besarás y no querrás dejar de hacerlo.

Que estoy segura de que nunca nadie te ha echado tanto de menos como yo en estos escasos meses. Que estoy segurísima de que nunca nadie ha deseado con tanta fuerza verte y estar a tu lado.
Y ...
Make a wish.
                                                      Que algún día te des cuenta de lo que eres para mi. ¿Quién, sino tú?

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