Hoy voy a hablaros de amor. No de los seis meses que llevo sonriéndole a dos centímetros a mi mejor amigo, si no de los dos años que lo llevo sintiéndole como un hermano.
Nadie tiene ni idea de lo que es verle asomarse a la ventana cuando hemos quedado.
Ni él mismo sospecha la cantidad de veces que me ha leído la mente, haciendo exactamente lo que me moría de ganas que hiciese.
Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero *portazo*
Ojalá se asomase a la ventana y me lo dijera una vez más...
Te quierooooo.
Ahí estaba, como si me hubiese oído desde ahí arriba.
Lo juro, cuándo notéis sus manos enjabonar vuestra espalda, los brazos, el pecho y el culo, entonces habladme de amor. Porque yo nunca había sentido tanto cariño por unas caricias.
Nunca había deseado tanto dormir abrazada a alguien. Notar su contacto constantemente.
Nunca me había sentido tan vacía con el simple gesto de soltarme la mano para coger su móvil.
Porque si esto que yo siento no es amor, podéis meteros vuestro enamoramiento por el culo.
Creo que me he enamorado de una cama, mil canciones, un sofá y de los besos de banana split.
De las duchas acompañada y de las despedidas en el portal.
De sus manos duras y suaves, que son las que quiero enroscadas a mi cintura.
Hace ya casi dos años que le necesito a mi lado, sus abrazos y sobretodo su sonrisa apareciendo por cualquier sitio. Es mágica, puede quitarme toda la mierda de todo el día con tan sólo doblar la esquina o subir por las escaleras con esa sonrisa que podría iluminarme veinte campos de fútbol.
Es como si el resto no existiera, es como si todo el tiempo se parase a su alrededor. Es como en las pelis, pero a mi me lleva pasando dos años.
Sí, soy la chica más afortunada del mundo, porque tengo un novio, un mejor amigo y un hermano. Y los tres huelen a casa y me besan la nariz con tanto cariño que juraría que el corazón se me para.
Gracias por todo, mi mapache.
miércoles, 28 de agosto de 2013
viernes, 28 de junio de 2013
Soy trozos de mis películas preferidas.
Sé que no necesito ser perfecta, y menos mal. Soy todo lo contrario al concepto de perfección.
Miento, finjo, odio, bebo y follo.
Lo bueno es que entre tanta mierda, puedo sonreír. Porque él me quiere así, con todos los defectos que acarrea mi cuerpo y mi carácter. Porque está "loco por mi", o eso dicen. Porque también dicen que se nos nota que estamos enamorados. De ahí vienen la mayoría de mis sonrisas.
Estoy hecha de trozos de cuentos de hadas, películas Disney y superproducciones de Hollywood, y lo detestas.
Detestas mis ganas de un para siempre. De no vivir el hoy, si no de intentar que llegue ya mañana. Y si te digo la verdad, me estoy dando cuenta de que yo también lo odio.
Porque si quieres leer la verdad, ahí va :
La verdad es que pararía el momento en el que estamos tumbados en la cama, acariciándonos.
La verdad es que tomar un helado mientras vemos una peli es el mejor plan que podrías ofrecerme.
La verdad es que no creo en un para siempre, aunque en este momento, en este segundo exacto, no podría estar más segura de querer pasarlo contigo.
Pero mañana no lo sé. Y eso es lo mejor.
Perdóname, aunque no debería pedir perdón. Perdóname por pensar que llevamos juntos una vida, y perdón por planificar tu futuro. Tu vida no va enganchada a la mía, y créeme que lo sé.
Quizás me guste demasiado el peliculeo. Perdóname por no darte lo que te mereces, me pienso esforzar por esto. Por el hoy, por este minuto, porque hoy voy a sacarte una sonrisa, y mañana ya se verá.
Miento, finjo, odio, bebo y follo.
Lo bueno es que entre tanta mierda, puedo sonreír. Porque él me quiere así, con todos los defectos que acarrea mi cuerpo y mi carácter. Porque está "loco por mi", o eso dicen. Porque también dicen que se nos nota que estamos enamorados. De ahí vienen la mayoría de mis sonrisas.
Estoy hecha de trozos de cuentos de hadas, películas Disney y superproducciones de Hollywood, y lo detestas.
Detestas mis ganas de un para siempre. De no vivir el hoy, si no de intentar que llegue ya mañana. Y si te digo la verdad, me estoy dando cuenta de que yo también lo odio.
Porque si quieres leer la verdad, ahí va :
La verdad es que pararía el momento en el que estamos tumbados en la cama, acariciándonos.
La verdad es que tomar un helado mientras vemos una peli es el mejor plan que podrías ofrecerme.
La verdad es que no creo en un para siempre, aunque en este momento, en este segundo exacto, no podría estar más segura de querer pasarlo contigo.
Pero mañana no lo sé. Y eso es lo mejor.
Perdóname, aunque no debería pedir perdón. Perdóname por pensar que llevamos juntos una vida, y perdón por planificar tu futuro. Tu vida no va enganchada a la mía, y créeme que lo sé.
Quizás me guste demasiado el peliculeo. Perdóname por no darte lo que te mereces, me pienso esforzar por esto. Por el hoy, por este minuto, porque hoy voy a sacarte una sonrisa, y mañana ya se verá.
sábado, 15 de junio de 2013
Exámenes
Como si no me sintiese ya lo suficientemente inútil el resto del año.
Me veo tan incapaz de poder cumplir con la meta que se me ha marcado.
Lo juro, me siento una completa inútil. Siento que mi cabeza no da para tanto y que defraudo con todo lo que hago.
Me juego todo el verano e incluso el título en un fin de semana, en un exámen, en una hora de un Lunes.
Lo que haga durante esa hora lo marca absolutamente todo, y mi cabeza no deja de repetirse que no va a salir bien.
No quiero defraudar a nadie. No quiero ser algo que no soy. No quiero suspender. No quiero repetir. No quiero estudiar un verano entero. No quiero llorar un verano entero. Y para eso está este fin de semana, aislada. Sin amigos, apenas sin móvil y sin hacer otra cosa que no sea estar delante de esta mesa con los apuntes, un bolígrafo y un montón de dudas.
Pienso que no voy a conseguirlo, y que todo será mentira. Una graduación falsa, un viaje de fin de estudios falsos y un verano de pega metida en casa. Y sé que no es el fin del mundo. Muchísima gente va a Septiembre, e incluso repite curso y no pasa absolutamente nada. Pero sé que yo me hundiría. Mi moral no puede estar más por los suelos y mis ganas de tirarme en la cama y ni intentarlo son hinmensas, pero sé que me arrepentiria durante mucho tiempo.
Necesitaba escribir esto y dejar de llorar. Y en cuanto acabe, apagaré el ordenador y seguiré aquí sentada dos días más, intentando conseguir mi meta.
Voy a conseguirlo. Voy a conseguirlo. ¿Verdad?
No hay nadie para impedirmelo, sólo yo. Y nadie tiene más ganas que yo de aprobar esto y de sentirme lista y capaz.
Debo tener la confianza en mi misma que nunca he tenido. Porque voy a superar esta prueba como he superdo todas las anteriores. Porque sé que puedo. Porque sé que voy a hacerlo.
Y con estas me despido.
Felices matemáticas. Au revoir.
Me veo tan incapaz de poder cumplir con la meta que se me ha marcado.
Lo juro, me siento una completa inútil. Siento que mi cabeza no da para tanto y que defraudo con todo lo que hago.
Me juego todo el verano e incluso el título en un fin de semana, en un exámen, en una hora de un Lunes.
Lo que haga durante esa hora lo marca absolutamente todo, y mi cabeza no deja de repetirse que no va a salir bien.
No quiero defraudar a nadie. No quiero ser algo que no soy. No quiero suspender. No quiero repetir. No quiero estudiar un verano entero. No quiero llorar un verano entero. Y para eso está este fin de semana, aislada. Sin amigos, apenas sin móvil y sin hacer otra cosa que no sea estar delante de esta mesa con los apuntes, un bolígrafo y un montón de dudas.
Pienso que no voy a conseguirlo, y que todo será mentira. Una graduación falsa, un viaje de fin de estudios falsos y un verano de pega metida en casa. Y sé que no es el fin del mundo. Muchísima gente va a Septiembre, e incluso repite curso y no pasa absolutamente nada. Pero sé que yo me hundiría. Mi moral no puede estar más por los suelos y mis ganas de tirarme en la cama y ni intentarlo son hinmensas, pero sé que me arrepentiria durante mucho tiempo.
Necesitaba escribir esto y dejar de llorar. Y en cuanto acabe, apagaré el ordenador y seguiré aquí sentada dos días más, intentando conseguir mi meta.
Voy a conseguirlo. Voy a conseguirlo. ¿Verdad?
No hay nadie para impedirmelo, sólo yo. Y nadie tiene más ganas que yo de aprobar esto y de sentirme lista y capaz.
Debo tener la confianza en mi misma que nunca he tenido. Porque voy a superar esta prueba como he superdo todas las anteriores. Porque sé que puedo. Porque sé que voy a hacerlo.
Y con estas me despido.
Felices matemáticas. Au revoir.
miércoles, 24 de abril de 2013
Simplemente pasaba por aquí.
Hoy no sé que me pasa. Estoy necesitada de cariño, del tuyo, sin duda.
Sé que soy imbécil y que me pongo arisca y sosa cuando hay alguien delante, pero simplemente no quiero hacerles sentir incómodos.
Te doy un simple beso cuando me apetece espachurrarte entre mis brazos, besarte hasta que nos duelan los labios y gritarte que te quiero cuando ya estás lejos. Pero no lo hago.
Estoy sintiendo cosas muy fuertes por ti, y creo que me asusta. Pero también me hace sonreír.
Escuchar una canción y que inmediatamente vengas tú a pasearte por mi mente, saber que los sentimientos que me crea esa canción son todos hacia ti. No sabes el vértigo que me da.
No sé, casi todas las noches siento que te necesito dormido a mi lado. Necesito tus brazos rodeándome o simplemente notar que estás detrás. Tengo una enorme dependencia a tu sonrisa, a hacerte cosquillas y al sonido que haces al abrazarme.
Y quizás sólo esté medio imbécil, pero te juro que te echo de menos cada vez que mi cabeza se queda en silencio. Cada vez que intento no pensar en nada, apareces. Apareces con tu maldita sonrisa, tus brazos abiertos y palabras bonitas para mi, como siempre. Y me doy cuenta de que eres lo que quiero. Que podrá haber millones de tíos por ahí repartidos, pero que cuando salgo de clase quiero que seas tú que esté fuera esperando, listo para recogerme en su pecho.
Perdóname. Perdóname por no escribirle un final a esto. Simplemente no creo que lo merezca, ya que lo que siento no va a dejar de crecer, no va a dejar de estar aquí. No le he inventado un final, pero aún así, termina.
Sé que soy imbécil y que me pongo arisca y sosa cuando hay alguien delante, pero simplemente no quiero hacerles sentir incómodos.
Te doy un simple beso cuando me apetece espachurrarte entre mis brazos, besarte hasta que nos duelan los labios y gritarte que te quiero cuando ya estás lejos. Pero no lo hago.
Estoy sintiendo cosas muy fuertes por ti, y creo que me asusta. Pero también me hace sonreír.
Escuchar una canción y que inmediatamente vengas tú a pasearte por mi mente, saber que los sentimientos que me crea esa canción son todos hacia ti. No sabes el vértigo que me da.
No sé, casi todas las noches siento que te necesito dormido a mi lado. Necesito tus brazos rodeándome o simplemente notar que estás detrás. Tengo una enorme dependencia a tu sonrisa, a hacerte cosquillas y al sonido que haces al abrazarme.
Y quizás sólo esté medio imbécil, pero te juro que te echo de menos cada vez que mi cabeza se queda en silencio. Cada vez que intento no pensar en nada, apareces. Apareces con tu maldita sonrisa, tus brazos abiertos y palabras bonitas para mi, como siempre. Y me doy cuenta de que eres lo que quiero. Que podrá haber millones de tíos por ahí repartidos, pero que cuando salgo de clase quiero que seas tú que esté fuera esperando, listo para recogerme en su pecho.
Perdóname. Perdóname por no escribirle un final a esto. Simplemente no creo que lo merezca, ya que lo que siento no va a dejar de crecer, no va a dejar de estar aquí. No le he inventado un final, pero aún así, termina.
jueves, 24 de enero de 2013
Da igual que pase después.
Tan sólo quiéreme. Da igual que pase después.
Da igual que llegue septiembre, da igual lo lejos que te marches. Si me quieres, voy a quererte. Voy a esperarte, sé que quiero hacerlo. Porque eres tú lo que quiero en el futuro, aunque a veces te odie, aunque a veces me odies. Porque todo lo que hemos pasado se me hace corto, y noto como acaba.
Y sé que voy a consumirme cuando no estés, y sé que no quiero que te vayas. Pero vas a irte. Por mucho tiempo, y no sé cuándo podré verte una vez estés allí. Y no sé lo que sentirás una vez estés allí. Y no sé lo que sentiré cuando me dejes jodida aquí, sin ti.
Pero ahora quiéreme. Cada lunes por la mañana, cada sábado a la hora de dormir. Quiéreme todo el tiempo que nos quede, que yo voy a quererte a ti.
Y sobre todo, por favor, vuelve. Si te espero, vuelve. Si te olvido, vuelve. No desaparezcas jamás.
No sabes lo fácil que se me hace querer irme contigo. No sabes lo difícil que se me hace quedarme aquí.
Sin ti. Sin nada. Vacía por completo. Por favor, no olvides quererme cuando estés allí, porque yo voy a estar queriéndote aquí.
Da igual que llegue septiembre, da igual lo lejos que te marches. Si me quieres, voy a quererte. Voy a esperarte, sé que quiero hacerlo. Porque eres tú lo que quiero en el futuro, aunque a veces te odie, aunque a veces me odies. Porque todo lo que hemos pasado se me hace corto, y noto como acaba.
Y sé que voy a consumirme cuando no estés, y sé que no quiero que te vayas. Pero vas a irte. Por mucho tiempo, y no sé cuándo podré verte una vez estés allí. Y no sé lo que sentirás una vez estés allí. Y no sé lo que sentiré cuando me dejes jodida aquí, sin ti.
Pero ahora quiéreme. Cada lunes por la mañana, cada sábado a la hora de dormir. Quiéreme todo el tiempo que nos quede, que yo voy a quererte a ti.
Y sobre todo, por favor, vuelve. Si te espero, vuelve. Si te olvido, vuelve. No desaparezcas jamás.
No sabes lo fácil que se me hace querer irme contigo. No sabes lo difícil que se me hace quedarme aquí.
Sin ti. Sin nada. Vacía por completo. Por favor, no olvides quererme cuando estés allí, porque yo voy a estar queriéndote aquí.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Fin del cuento de hadas.
Sinceramente, hoy ya he hablado y escrito demasiado de este tema, pero necesito escribir todas mis ideas aquí.
Definitivamente me he cansado de merecer algo mejor y no tenerlo. Me he cansado de esperar a que cambies, a que te des cuenta. No quiero andar con pies de plomo con cada cosa que te digo y pedir perdón cuando no tengo la culpa. Estoy harta de tener que seguirte en tus juegos solo porque es la única manera de que me hagas caso.
Sinceramente, tenías razón, me he dado cuenta de que no eres para mi, no eres lo que buscaba.
Y no voy a mentir, porque nunca lo he hecho. Me has hecho impresionante feliz durante un año y medio, pero ya sabes que últimamente todo ha cambiado. Bueno, realmente tú has cambiado, al menos a mis ojos.
Ya no hay palabras de afecto. Joder, si ni si quiera eres capaz de gastar conmigo una tarde de tu fin de semana. Estoy harta de escusas baratas.
Y me niego a tener una relación basada en el sexo, porque para mi tú eres mucho más importante que un simple revolcón.
Quizás nunca tuvimos la confianza de contarnos las cosas. Quizás nunca me valoré lo suficiente. Siempre me pasa lo mismo, para mí gustarle a alguien es como un imposible porque no considero que valga demasiado la pena, pero a partir de ahora voy a empezar a pensar lo contrario.
Ya seguiré con esto otro día, porque hoy estoy agotada.
Au revoir.
Definitivamente me he cansado de merecer algo mejor y no tenerlo. Me he cansado de esperar a que cambies, a que te des cuenta. No quiero andar con pies de plomo con cada cosa que te digo y pedir perdón cuando no tengo la culpa. Estoy harta de tener que seguirte en tus juegos solo porque es la única manera de que me hagas caso.
Sinceramente, tenías razón, me he dado cuenta de que no eres para mi, no eres lo que buscaba.
Y no voy a mentir, porque nunca lo he hecho. Me has hecho impresionante feliz durante un año y medio, pero ya sabes que últimamente todo ha cambiado. Bueno, realmente tú has cambiado, al menos a mis ojos.
Ya no hay palabras de afecto. Joder, si ni si quiera eres capaz de gastar conmigo una tarde de tu fin de semana. Estoy harta de escusas baratas.
Y me niego a tener una relación basada en el sexo, porque para mi tú eres mucho más importante que un simple revolcón.
Quizás nunca tuvimos la confianza de contarnos las cosas. Quizás nunca me valoré lo suficiente. Siempre me pasa lo mismo, para mí gustarle a alguien es como un imposible porque no considero que valga demasiado la pena, pero a partir de ahora voy a empezar a pensar lo contrario.
Ya seguiré con esto otro día, porque hoy estoy agotada.
Au revoir.
lunes, 12 de noviembre de 2012
"Amor que cubre amor"
Amor que cubre amor.
Ni más ni menos que de esta forma ha definido uno de nuestros mejores amigos tu manera de actuar.
Hace casi un mes que te abriste ante mi, que me lloraste, que te liberaste. Al fin me dijiste lo que sientes. Mi mejor amigo está enamorado de mi.
Creo que no podía imaginarme la magnitud de esta putada cuando estábamos hablando. Me decías que no podías abandonar a tu novia porque no querrías cargar tú solo con el peso del amor. Yo pregunté de qué amor hablabas, si por ella no sentías absolutamente nada y, mientras las malditas lágrimas recorrían esas mejillas que tantas y tantas veces he besado me dijiste que a quién quieres es a mi. Mi garganta hacía rato que se estaba enredando y en ese momento abriste todas las fuentes habidas y por haber. Nos fundimos en el abrazo que más hemos necesitado el uno del otro nunca, yo no podía parar de llorar, porque era injusto.
Con toda mi niñez e inocencia te solté : "Pero es que yo no quiero que me quieras..." Y tú no pudiste evitar reírte y decir que tú tampoco lo querías. Pero bien sé que eso no se elije, que surge y después ya no hay vuelta atrás, si no un nuevo principio.
Nadie escoge su amor,
nadie el momento,
ni el sitio,
ni la edad,
ni a la persona.
Te juré que nada iba a cambiar, que yo sigo siendo yo y te quiero por encima de todo. Y todo iba bien...
Esta semana has estado muy lejos de mi aunque estuviésemos sentados en el mismo banco. He notado como no me abrazabas y como me rehuías, te juro que jamás me habías hecho sentir tan sola y vacía.
Pero eso ha cambiado hoy al llegar a clase. Te he visto y me he lanzado a tus brazos porque necesitaba de tu calor, y para mi sorpresa has respondido con una sonrisa y apretando mi ya de por si fuerte abrazo. Me has hecho sentir genial, me has hecho sentir tu enana de siempre.
Por otra parte ahora viene la cortina de humo con la que te cubres.
María, la llaman. La que juega con los tíos, otra con cara de ángel. Espero que te haga feliz, no como tu último ángel.
Nunca olvides que soy yo quién te quiere de manera incondicional.
Ni más ni menos que de esta forma ha definido uno de nuestros mejores amigos tu manera de actuar.
Hace casi un mes que te abriste ante mi, que me lloraste, que te liberaste. Al fin me dijiste lo que sientes. Mi mejor amigo está enamorado de mi.
Creo que no podía imaginarme la magnitud de esta putada cuando estábamos hablando. Me decías que no podías abandonar a tu novia porque no querrías cargar tú solo con el peso del amor. Yo pregunté de qué amor hablabas, si por ella no sentías absolutamente nada y, mientras las malditas lágrimas recorrían esas mejillas que tantas y tantas veces he besado me dijiste que a quién quieres es a mi. Mi garganta hacía rato que se estaba enredando y en ese momento abriste todas las fuentes habidas y por haber. Nos fundimos en el abrazo que más hemos necesitado el uno del otro nunca, yo no podía parar de llorar, porque era injusto.
Con toda mi niñez e inocencia te solté : "Pero es que yo no quiero que me quieras..." Y tú no pudiste evitar reírte y decir que tú tampoco lo querías. Pero bien sé que eso no se elije, que surge y después ya no hay vuelta atrás, si no un nuevo principio.
Nadie escoge su amor,
nadie el momento,
ni el sitio,
ni la edad,
ni a la persona.
Te juré que nada iba a cambiar, que yo sigo siendo yo y te quiero por encima de todo. Y todo iba bien...
Esta semana has estado muy lejos de mi aunque estuviésemos sentados en el mismo banco. He notado como no me abrazabas y como me rehuías, te juro que jamás me habías hecho sentir tan sola y vacía.
Pero eso ha cambiado hoy al llegar a clase. Te he visto y me he lanzado a tus brazos porque necesitaba de tu calor, y para mi sorpresa has respondido con una sonrisa y apretando mi ya de por si fuerte abrazo. Me has hecho sentir genial, me has hecho sentir tu enana de siempre.
Por otra parte ahora viene la cortina de humo con la que te cubres.
María, la llaman. La que juega con los tíos, otra con cara de ángel. Espero que te haga feliz, no como tu último ángel.
Nunca olvides que soy yo quién te quiere de manera incondicional.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)